Sus restos, junto al de los compañeros combatientes fueron trasladados a Cuba en 1997, donde reposan en el memorial de Ernesto de Guevara en la ciudad de Santa Clara.
Ante los numerosos acos de vandalismo que ya ha sufrido el memorial, solicitaron a las autoridades que redoblen sus esfuerzos para proteger el lugar y a sus defensores.
Directamente enfrente del coche, el Lincoln Memorial se alzaba con rígida austeridad, con sus líneas ortogonales reminiscentes del antiguo Partenón de Atenas.